miércoles, 9 de noviembre de 2011

DECLARACIÓN DE INTENCIONES

TORRELLANO EN IMÁGENES


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Torrellano: historia breve y memoria sentimental de un pueblo

¡Hola, vecinos y amigos!

Aunque hace ya más de treinta años que no vivo en Torrellano, hay algo que no ha cambiado con el tiempo: una parte de mí sigue allí. En sus calles, en sus caminos, en los recuerdos que se activan cada vez que alguien menciona su nombre. Por eso hoy quiero compartir algo que me ha acompañado durante años, casi como una inquietud constante: la historia de nuestro pueblo.

La historia, como todos sabemos, no se escribe solo en los libros oficiales. Se construye día a día, con gestos pequeños, con decisiones cotidianas, con anécdotas que se cuentan en una sobremesa. El problema es que, si nadie las recoge, esas historias desaparecen. Y en el caso de Torrellano, lo cierto es que hay muy poco escrito. Demasiado poco para un lugar con tanta vida detrás.

Siempre he pensado que alguien, hace tiempo, debería haberse sentado a recopilar los hechos, las vivencias, los nombres y las experiencias de nuestra gente. Porque cada día que pasa sin dejar constancia es un día que se pierde para siempre en la memoria colectiva.

Buscar respuestas… y no encontrarlas

Durante años intenté encontrar información. Pregunté. Leí. Busqué en documentos, en referencias sueltas, en recuerdos ajenos. Pero muchas veces las respuestas no llegaban. O llegaban incompletas. Las pocas personas que podían saber algo ya no lo recordaban con claridad, o lo hacían de forma fragmentada, mezclando fechas, lugares y nombres.

Llegó un momento en el que me cansé de buscar sin encontrar. Y entonces tomé una decisión sencilla pero importante: hacerlo yo mismo. Reunir en un solo espacio todo lo que he leído, vivido, investigado o me han contado. No con la pretensión de sentar cátedra, sino con la intención de que cualquiera que sienta curiosidad por Torrellano —o por su relación con Elche— tenga un lugar al que acudir.

Quiero dejar algo claro desde el principio: no soy historiador, ni pretendo serlo. En algunos casos, por falta de documentos o por no haber dado con la persona adecuada, compartiré teorías personales y conclusiones propias. Siempre desde el respeto y con la intención de abrir preguntas, no de cerrarlas.

Un espacio abierto, no un dogma

Me gusta la polémica sana. La que suma. La que nos hace aprender. Si alguien no está de acuerdo con algo de lo que aquí se diga y puede aportar datos contrastados o una visión distinta, será más que bienvenido. Este no es un relato cerrado, sino un espacio vivo, en constante construcción.

El objetivo es sencillo: que cuando alguien quiera saber algo sobre Torrellano, no tenga que saltar de un sitio a otro, sino que encuentre la información reunida, accesible y comprensible.

Todo empezó, curiosamente, con una pregunta muy simple:

¿Desde cuándo Torrellano se llama así? ¿Y hasta cuándo se llamó Lo I More?

Busqué respuestas… y apenas encontré nada. Existen referencias vagas a ese nombre antiguo, pero sin bases documentales sólidas. No he encontrado textos que hablen con claridad de Lo I More, aunque sí otros datos interesantes que iré compartiendo poco a poco.

Lo que sí sabemos con certeza

Hay, sin embargo, un dato claro y documentado:

El nombre Torrellano proviene del título de Condes de Torrellano, concedido en 1716. Eso significa que, como tal, nuestro pueblo cumplió 300 años en 2016. Tres siglos de historia. Casi nada.

Confieso que siempre me ha dado cierta pena que ese aniversario no se celebrara como merecía. Hubiera sido una ocasión perfecta para recordar de dónde venimos, para organizar actos especiales, incluso para invitar a Doña María Leticia de Borbón y de Rojas, VIII Condesa de Torrellano. Al fin y al cabo, el pueblo lleva su título en el nombre.

Una historia hecha de personas normales

No pretendo escribir una enciclopedia ni glorificar a nadie. Tampoco señalar errores ni juzgar el pasado con ojos del presente. Lo que busco es rescatar del olvido a las personas anónimas que, con su pequeño granito de arena, ayudaron a construir la identidad de Torrellano.

Porque la historia no la hacen solo los grandes conquistadores o quienes levantan imperios. También la hace alguien como Ginés Esclapez, el primer fotógrafo del pueblo en los años 60, cuando Torrellano apenas contaba con unos pocos vecinos. No es lo mismo abrir un negocio hoy que hacerlo cuando todo estaba por hacer.

Cada oficio, cada iniciativa, cada decisión cotidiana suma.

Una historia abierta (y con margen de error)

Los datos que comparto son fiables en la medida de lo posible, pero el error humano existe. Si encuentras algo incorrecto, no hay mala intención. Esta es, y seguirá siendo, una HISTORIA ABIERTA, sujeta a revisión, ampliación y mejora constante.

¿Quieres colaborar?

Si sabes algo que merezca ser contado, si recuerdas una anécdota que no debería perderse, o si simplemente quieres corregir o matizar un dato, te invito a dejarlo en los comentarios. Entre todos podemos enriquecer este pequeño archivo de memoria colectiva.

Agradecimientos


La lista de personas e instituciones a quienes debo mi gratitud es extensa, pero todas ellas han sido imprescindibles. Sin su ayuda, habría sido imposible llegar a ciertas conclusiones o rescatar hechos que solo permanecen en la memoria de quienes los vivieron o los escucharon de sus mayores: padres, abuelos, tíos, amigos o vecinos, que un día tuvieron la amabilidad de contarlos sin saber si quedarían en el olvido. Gracias a ellos, hoy podemos conocer y compartir gran parte de esa historia, que he querido poner al alcance de todos.

Mi padre solía decir: “Para saber hay que preguntar, y más vale lápiz corto que memoria larga”. Siguiendo su consejo, pregunté, tomé nota y recopilé con paciencia todo lo que me fue posible.

En primer lugar, mi agradecimiento más profundo es para mi familia. A mis padres, José Esteve Pérez, “Pepín el Quiquero”, y Josefina Sempere Mollá, “la Pallera”, por despertar en mí la inquietud por aprender, el respeto por la consulta y la convicción de que toda realidad puede verse desde múltiples perspectivas: “No te quedes con la primera nunca, hay que discernir”, solían decirme.

A mis hermanos Rafael y José, “Pepito”, mayores que yo dieciocho y once años, porque gracias a su esfuerzo en el campo, yo pude recibir una formación algo más amplia que la suya. Y, sobre todo, por enseñarme siempre el valor del buen camino.
A mi esposa, María del Pilar Lucas Blasco, y a mis hijas, Verónica y Celia, por su paciencia y comprensión al acompañarme en este proceso. Por tolerar mis “historias de abuelo cebolleta” y por aceptar las muchas horas que, pudiendo dedicárselas a ellas, quedaron absorbidas por documentos, legajos y escritos.

Agradezco también a Internet y a quienes comparten sus estudios, datos y referencias, facilitando el acceso al conocimiento, corrigiendo errores involuntarios y enriqueciendo la investigación con su generosidad.

Al Archivo Municipal de Elche y a las personas responsables de su custodia, por la amabilidad y diligencia con la que siempre atienden mis consultas. De igual modo, a Joan Castaño García, archivero de Santa María, por su constante disposición a colaborar.
A todos aquellos que, antes que yo, escribieron sobre Elche y el Campo de Elche, pues sus trabajos fueron guía, referencia y punto de partida para mis propias conclusiones.
Y, por supuesto, a vecinos, amigos y conocidos, que, con sus recuerdos, testimonios y pequeñas aportaciones, sumaron valioso contenido a este esfuerzo de memoria colectiva.
A todos ustedes, mi sincero y profundo agradecimiento.

Porque la historia no solo se escribe en los libros, sino que vive en las voces y recuerdos de quienes la transmiten. Este trabajo no pretende cerrarla, sino mantenerla viva para que otros, mañana, puedan seguir preguntando, descubriendo y recordando.